COSTUMBRES
LOS PENDONES
Los Pendones Leoneses son un elemento característico de buena parte de los pueblos del centro y del norte del País Leonés, constando de una gran vara o mástil (que suele llegar a alcanzar generalmente una altura de entre 7 y 13 metros) y portando en ella una tela que identifica el pendón del pueblo en cuestión. Dicha tela suele estar dividida en franjas que suelen combinar varios colores, siendo los más habituales el rojo y el verde, así como el blanco y el azul en los más vinculados a lo religioso. Los pendones son portados por una persona y su peso oscila entre los 15 y los 35 kilogramos generalmente, soliendo ser ayudados en su carga por "remos" que son cuerdas atadas a lo alto del pendón y que sirven para guiarlo más fácilmente durante su travesía.
LAS
CABEZADAS
El origen de las
Cabezadas data de 1158 cuando los leoneses piden al Cabildo poder sacar las
reliquias del santo en procesión para pedir agua
El domingo más
próximo al 26 de abril, la ciudad se prepara para celebrar la festividad
de San Isidoro, patrono del Antiguo Reino de León. Con motivo de dicha
festividad se lleva a cabo el acto conocido con el nombre de Las Cabezadas. Las
tres reverencias, con exagerada inclinación, que los munícipes y el Cabildo
hacen al despedirse más difundido que el de “Foro u Oferta”, por el que también
se las conoce y donde el pueblo de León representado por el Ayuntamiento
capitalino y el Cabildo Isidoriano mantienen un litigio dialéctico sobre si la
ofrenda que realizan al Santo es una oferta (postura defendida por el
Consistorio) u obligación como mantienen los capitulares conmemorando así el
milagro que San Isidoro llevo a cabo.
Según la tradición popular, esta
fiesta conmemora la victoria cristiana en la Batalla de Clavijo y la liberación
del legendario tributo de las “ cien doncellas”, que los reyes asturleoneses
venían pagando anualmente a los califas musulmanes.
De tal celebración existen referencias
escritas del siglo XVI, situando la fecha en el 14 de agosto (fechas
coincidentes con la Asunción de la Virgen, el día 15 de agosto).
Hoy la fiesta ha sido trasladada al
domingo precedente al 5 de octubre, festividad de San Froilán. La ceremonia se
parece a la de entonces: jóvenes ataviadas a la usanza medieval bailan al ritmo
marcado por la “sotadera“, mujer mora que debía instruirlas en las costumbres
musulmanas, avanzando desde la plaza del Ayuntamiento hasta la Catedral; detrás
la Corporación Municipal, encargada de hacer una ofrenda a la Virgen, marcha
entre maceros de honor. Vuelve a aparecer el carácter de foro u oferta de la
ofrenda.
FILANDONES
Y CALECHOS
¿Estás cansado de la vida de ciudad y
del mundo moderno actual? Entonces tienes que conocer el Calecho y
Filandón, dos costumbres típicas de la provincia de León. Estas costumbres
te harán retroceder en el tiempo y disfrutar de una reunión de amigos de las de
antes, contando historias y olvidándote del teléfono móvil y del estrés por un
día.
Así es
el Calecho y el Filandón
El calecho era algo más
familiar, donde iban todos los públicos, especialmente niños, así que se solía hacer por la tarde. En
cambio, el filandón estaba pensado para la gente más joven, por lo que se
reservaba para la noche. Además, se hacían actividades diferentes como jugar a las cartas, tejer, charlar, contar chistes, cantar canciones o
incluso escuchar la radio después de que se inventase. También era
típico el baile con la pandereta y comer frisuelos con chocolate durante la
reunión
LOS
ALUCHES
Los
aluches leoneses se practicaron entre guerreros desde las montañas de Riaño,
Prioro, Valderrueda, La Vecilla, hasta las fronteras del Duero.
Antiguamente los padres entrenaban a los hijos y
salían a defenderles cuando resultaban vencidos en el corro. La palestra de
lucha era la pradera y los días señalados de corro eran las fiestas y romerías.
Un pregonero daba la voz: ¿hay quién luche?, otras veces se anunciaba con una
cornamusa. Los desafíos se convenían Montaña contra Ribera, el valle del hambre
a todos, Valderrueda y un agregado contra todos. Primeramente se luchó al
calzón, pantalón de fuerte sayal, luego agarrándose al cinturón.
Una vez agarrados dos luchadores al cinto para
tratar de vencer al contrario se emplean las siguientes llaves o mañas:
zancadilla, dedilla, tres pies, carrilada, mediana, media vuelta, retortijón,
tranca de gocha, voleo con cruce y falso de mediana.
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